Adolfo: Personajes de Física o Química

Escrito por Editor Categoría: Física o Química, Series Españolas, Televisión

Adolfo es el ocupante del cargo de jefe de estudios en el Zurbarán. Sin duda es una pieza clave en el engranaje y sin él parece que el centro se desmoronaría. Desempeña a la perfección su papel como mediador entre alumnos, profesores y padres. Tiene una paciencia extrema y esa ha sido siempre su mejor baza para su puesto de trabajo.

[...]

Pero su paciencia nunca le ha evitado ser exigente con los que le rodean, le gusta que las cosas salgan como ha planeado y no consiente que la intervención de nadie las tuerza. Por eso, sabe perfectamente como tratar tanto a sus compañeros como a los alumnos. Sabe que con una pose autoritaria pero abierta logra siempre sus objetivos.

A sus 54 años el jefe de estudios está plenamente volcado en el Zurbarán. Allí se siente completo. Con los años ha ascendido en su profesión y está justo donde siempre quiso. Son muchos los quebraderos que le dan todos los alumnos pero pese a todo le encanta su trabajo. Sabe lidiar como nadie con ellos y éstos aunque detestan su pose autoritaria saben que pueden acercarse a él siempre que sea necesario. Saben que es el mejor en su trabajo y eso les reporta cierta tranquilidad porque saben que sabe sacarlos de las situaciones más retorcidas.

Su relación con el resto del profesorado es de mutuo respeto. Se muestra como un buen compañero siempre solícito para ayudar aunque no duda en exigir al claustro igual entrega en el trabajo que la que él desempeña. clara-y-adolfoPero entabla un especial vínculo con Clara, directora del centro. Son amigos desde que empezaron su andadura y el hecho de velar juntos por el Zurbarán les ha unido aún más. Son los mejores amigos y los únicos que se comprenden mutuamente en ese caótico instituto.

No hay duda que su profesión estaba escrita. Posee unos amplios conocimientos y estaba destinado para dejar su legado transmitiéndolos. Sabe que esto le da ventaja siempre que surge una discusión porque él sabe de todo y no hay quien le gane verbalmente.

Con la llegada de los nuevos profesores está dispuesto a afrontar un nuevo curso y un nuevo reto. Rápidamente impresiona a Blanca, Irene y Jonathan y les hace exigirse el máximo en su nueva ocupación. Ha buscado a los mejores y no va a permitirles vacilar en su éxito. Pero es la llegada del profesor de Arte la que trastoca todos sus esquemas. Éste no es otro que su hijo Roque, del que ha perdido el contacto desde hace tiempo.

Adolfo siempre tuvo una vida familiar apacible. Felizmente casado desde hace años, mantiene con su mujer un matrimonio basado en la calma y en rutina. Fruto de su matrimonio nace Roque, su ojito derecho desde que llegó al mundo. Pero a medida que fue creciendo quedó patente que, al igual que su padre, tiene unas ideas muy claras y precisas ante la vida y el mundo. Pero por desgracia, su punto de vista es siempre completamente opuesto al de su cuadriculado padre. Comienzan así una relación caracterizada por la tirantez y sus continuos enfrentamientos. Harto de soportar la situación, Roque se va de casa ha empezar una nueva vida lejos de la lupa de Adolfo. Quiere vivir su vida a su modo. Él también crea su propia familia y da a sus padres una nieta, que se convertirá en la debilidad de su abuelo. Otro de los puntos que siempre echará en cara a su hijo es el poco tiempo que puede disfrutar de su única nieta por causa del distanciamiento de su hijo. Todo esto ha hecho aumentar con el tiempo un resquemor ya naciente desde que Roque desarrolló su propia mentalidad ante el mundo.

En el momento en que le ve entrar por la puerta, Adolfo ve como se cae su máscara de profesionalidad y pierde los papeles. Cree que se trata de una broma de pésimo gusto y reclama a Clara una explicación. Ésta alega que al igual que él ha buscado al mejor profesor de Arte y mal que le pese, es su propio hijo el más idóneo para el puesto. Adolfo pone en tela de juicio su capacidad y dotes como profesor y más aún como un modelo de conducta para un grupo de jóvenes. adolfo-y-roque

Sin embargo, no tendrá más remedio que acatar la decisión de su amiga y superior y hacerse a la idea de recuperar el trato con su hijo. Poco a poco comenzarán a recuperar el trato y aunque siempre seguirán chocando en su modo de afrontar las cosas encontrarán la forma de entenderse.

La apacible vida del jefe de estudios se rompe cuando comienza a encontrarse mal. En los últimos tiempos ha experimentado varios síntomas pero se empeñará férreamente en ocultárselo a sus allegados. Ciertos olvidos, desorientación, temblores y por último un desmayo que le desploma ante Paula parecen indicar que hay algo que parece funcionar mal. Pero él sigue negando la realidad y decide hacer oídos sordos al hecho de que empeora por momentos. La alarma general se desata cuando, a pesar de lo necesario que era para su amiga, no acude a la votación para designar nueva directora. Su voto era decisivo y Clara pierde ante una Olimpia triunfal. Cuando aparece en el instituto ya de noche cuando las votaciones hacía horas habían finalizado; Roque comprueba atónito que su padre está realmente enfermo. Le intenta convencer para ir a hacerse un chequeo pero no obtiene nada más que una discusión con su padre. Al siguiente día él y su nueva pareja Olimpia le descubren dormido ante el ordenador. En la pantalla se ve un informe sobre los síntomas del cáncer. El propio Adolfo ha llegado a la terrible conclusión a los que sus síntomas parecen apuntar.
A pesar de su oposición inicial accede ante las súplicas de Roque y Clara a acudir al hospital. Allí se confirman sus peores temores y el diagnóstico resulta muy claro: posee un tumor cerebral que debe ser intervenido de urgencia. Él se muestra reacio a entrar en quirófano y decide pensarlo, a pesar de que su hijo pone el grito en el cielo ante su decisión. Adolfo le hará prometer que no le contará nada a su madre y, a regañadientes, éste acepta.

Pero todo cambia cuando conoce a Loli, la madre de Paula e Isaac. Ésta acaba de separarse y a través de las charlas escolares comienzan a conocerse mejor. Sin apenas darse cuenta no puede evitar caer enamorado. Terminan por pasar la noche juntos, algo que Isaac descubrirá más tarde y no encajará muy bien.

Ella simboliza todo lo que su mujer no es; tiene un espíritu aventurero y vital y siente que le da vida a su monótona existencia. Hace tiempo que su matrimonio se ha estancado en la rutina y la aparición de Loli es para él como un soplo de aire fresco. Estará decidido a abandonar todo por ella pero su enfermedad será un poderoso freno a su entusiasmo. Por ella decidirá dar ese paso que nadie ha logrado hacerle dar y decide someterse a la operación. Quiere vivir y ella es la razón que le impulsa a pelear por cumplirlo.

A pesar de su promesa, en una cena familiar Roque comienza a discutir con su padre a causa de no haber contado a su madre el hecho de que espera un hijo con Olimpia. La cosa se desmadra y Roque, dolido, termina por confesar la enfermedad de su padre. Su mujer encaja a duras penas el duro golpe pero finalmente le apoya y le promete estar a su lado en este trance.

Adolfo se debate entre el amor que le ha devuelto las ganas de vivir y el cariño hacia su mujer.

Pero Adolfo se desmorona cuando Loli le dice que es incapaz de seguir con su relación. Sabe que sus hijos no lo entienden y debe pensar primero en ellos. También su hijo se pondrá al tanto de su clandestino desliz. Esto le hace plantearse si seguir con la operación pero Roque e Isaac, conmovidos ante la situación, organizarán un nuevo reencuentro que le da las fuerzas necesarias para afrontar el quirófano.
La operación sale a la perfección pero en un ataque de sinceridad provocado por los sedantes confiesa a su mujer su infidelidad. Pero todo parece compensado cuando ve a Loli a los pies de su cama. El jefe de estudios creerá que está allí por él, pero descubre asombrado que sólo quiere informarle de que va a denunciar a su hijo como culpable de la muerte de Isaac en una accidente acaecido durante una excursión vigilada por Roque.
Así, Adolfo verá como se le escapa entre sus manos su única oportunidad de ser feliz.

Joaquín Climent Asensio ha encarnado durante las dos temporadas al exigente jefe de estudios. Este actor valenciano posee una dilatada carrera sobre los escenarios y ante las cámaras.
Debutó sobre las tablas de un teatro con la obra: Seis personajes en busca de autor. A esta le siguieron otras muchas como: El rey Lear, Don Juan Tenorio, La celestina, El alcalde de Zalamea, El cántaro roto, El lunático, La secretaria o Tres versiones de la vida; entre otras muchas.joaquin
En el cine también posee una larga trayectoria engrosada con títulos como: No se lo digas a nadie, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Bajarse al moro, La reina anónima, El niño invisible, Juego de llaves, ¿De qué se ríen las mujeres?, Goya en Burdeos, Paris Tombuctú, Besos para todos, El palo, Noche de reyes, Los lunes al sol, La suerte dormida, Oculto, Banal o Pudor.
La televisión también ha sido un medio en el que ha destacado con sus diversos papeles entre los que podemos nombrar los que realizó en las series: Las chicas de hoy en día, Farmacia de guardia, ¡Ay, Señor, Señor!, Hermanos de leche, Los ladrones van a la oficina, Querido Maestro, 7 vidas o El comisario.
Su trabajo le ha valido la nominación a tres Premios de la Unión de Actores, llevándose en una de las ocasiones tan ansiado reconocimiento.
Ahora se encuentra rodando la tercera temporada de la serie Física o Química metido de lleno en su papel como Adolfo, un proyecto que el actor confiesa tenerle muy ilusionado.



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