Aída García: Personajes de Aída
Aída García no ha tenido una vida fácil. Se crió en un barrio de la periferia madrileña llamado Esperanza Sur y allí pasó sus mejores años. Vivía con sus padres y su hermano pequeño Luisma rodeada de sus amigos de infancia y juventud.
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Pero siendo muy joven conoció al hombre que más le marcaría en esta vida: Manolo. Se quedó embarazada por primera vez a los 17 años, por lo que tuvo que abandonar sus estudios. Desde entonces solo ha vivido por y para su familia. Su madre, Eugenia, puso el grito en el cielo por su precocidad y desde entonces no se hablan. Poco después se casó con Manolo y se mudaron a la capital para tratar de abrirse camino. A Soraya, su primera hija, le siguieron Lorena y Jonathan; convirtiéndose así en familia numerosa. Esto hizo que llegar a fin de mes se convirtiera en una odisea, pero ella se hizo experta en el ahorro.
Madre entregada, no puede evitar dejarse las cuerdas vocales a la mínima ocasión y es que si hay algo que caracterice a sus hijos es su capacidad por meterse en líos. Sólo pretende que ellos tengan una vida mejor y más fácil que la que a ella le tocó.
Años más tarde la realidad caería sobre ella como un jarro de agua fría. Manolo se dedicaba a gastarse su escaso sueldo en prostitutas mientras que trataba a su mujer como a un trapo. Harta de soportar esto en casa, le plantó cara y el divorcio fue inminente.
Desde entonces ha tenido que buscarse la vida para lograr sacar adelante a su familia.
Además del abandono de su marido tuvo que sufrir el de su hija mayor Soraya al cumplir la mayoría de edad, que le dolió más si cabe. Nunca se lo ha perdonado a su hija y desde entonces vive temiendo quedarse sola. Ve como su familia se desmorona cuando para ella siempre ha sido su pilar base y no soporta la idea de ver marchar de su lado a los que más le importan.
Toda su vida ha trabajado pluriempleada como señora de la limpieza pero a pesar de todo le cuesta llegar a fin de mes.
Estuvo un tiempo en el Kasi Ke No, un bar del centro de Madrid regentado por Gonzalo. Pronto estableció allí raíces e hizo de los amigos de Gonzalo, los suyos propios. Ya allí se comprobó su adoración por sus hijos y la rebeldía de los mismos pues muchas fueron las ocasiones en las que tuvo que salir corriendo hacia la comisaría.
A sus 45 años, esta peculiar mujer ha tenido que aprender a poner al mal tiempo buena cara y a pesar de que los problemas no cesan de llamar a su puerta ha sabido sobrellevarlo con una canción siempre en la boca. Sin embargo, su delicada situación en ocasiones le ha sobrepasado y no ha podido evitar caer en el alcohol. Este le hacía evadirse por un momento de la cruel realidad, pero pronto se percata de que su adicción está destrozando todo aquello por lo que lleva años luchando y con la ayuda de sus amigos logra dejarlo. Su vida es una mar de problemas pero ella sabe buscar la carcajada en los tiempos más duros. Nunca se deja vencer y saca fuerzas de donde sea para afrontar el día a día.
La vida de Aída da un giro de 180 grados cuando su padre muere. Para sorpresa de todos le deja en herencia la casa familiar, aquella que tuvo que abandonar siendo muy joven y en la cual almacenaba sus mejores recuerdos. Decidida a empezar una nueva etapa, deja su trabajo en la capital y con sus maletas y sus dos hijos regresa al barrio que la vio crecer.
Cuando llega allí el panorama no es muy prometedor. Sus hijos están disgustados por tener que abandonar su casa y sus amigos y se dedican a dejar patente a cada segundo su disgusto por estar allí. Y para colmo de males Aída tendrá que enfrentarse a algo que lleva años evitando: enfrentarse a su madre. Ella cree que tras tantos años de incomunicación y ante su viudedad se mostrará más abierta a su vuelta, pero nada más lejos de la realidad. A su odio acumulado por los años contra su hija se une al que le profesa por ser ella la heredera de una casa que Eugenia cree suya por derecho. Desde el momento que pone el primer pie allí se dedicará a dispararle sus sarcasmos y a echarle la culpa de todos los males de su existencia. Su hermano, al contrario que su madre, se alegrará de su vuelta.
Pero nuestra protagonista, lejos de achicarse, trata de buscar el lado positivo a su mudanza. Por fin podrá establecerse en un lugar para formar un hogar. Y cuenta demás con el apoyo de sus amigos reencontrados tras años de separación.
Paz y Chema siempre fueron sus mejores amigos de joven y comprobará que a pesar de los años y la distancia eso no ha variado. También está Mauricio aunque sus prejuicios y tretas le harán enfrentarse a él muchas veces, le considera un gran amigo aunque sabe que debe andarse con cien ojos.
Aída comenzará otra vez su rutina del pluriempleo y es que siendo la única que percibe ingresos en una familia de cinco componentes no tendrás más remedio que abarcar más trabajos de los que puede. Así vive una carrera a contrarreloj a diario para llegar a los distintos empleos. Sueña con terminar los estudios que su embarazo interrumpieron, sacándose el secretariado y logrando un trabajo donde no la exploten tanto y le permita llegar a fin de mes sin hacer malabarismos.
Pero pese a todo, estará feliz con su nueva vida. Sus hijos, a pesar de sus inconvenientes iníciales, comienzan a acostumbrarse al lugar y su madre comienza a derrumbar le muro existente entre ambas. No dejará de lanzarle sus sarcasmos pero al menos terminará por admitir que se alegra de tener a su hija de vuelta. Aída cada vez se siente más a gusto en el que es su verdadero hogar.
Pero hay algo que Aída sigue echando de menos: un hombre en su vida. Así comenzará a tratar con tantos hombres como trabajos tiene. Pero todo parece inútil, parece estar condenada a la soledad. Sorprendida encontrará su mejor relación en el lugar más inesperado. Chema se convertirá en su pareja ideal y es que a pesar de sus enormes diferencias el cariño que sienten el uno por el otro no tardará en traspasar las fronteras de la amistad. Viven una relación ideal durante un tiempo, pero por desgracia termina por estropearse y se dan cuenta que prefieren su amistad por encima de todo. Rompen y vuelven a convertirse en los mejores amigos del mundo. Así ella seguirá empeñada en seguir buscando un hombre que la quiera y que acepte a su peculiar familia.
Pero pronto Aída dejará aparcado el tema sentimental cuando una nueva crisis se desate en casa. Manolo reaparece en escena dispuesto a llevarse a sus hijos. Ha conocido a una mujer más joven que Aída con la que se va a casar y viene dispuesto a reestructurar una familia. Lorena sabe lo mal que se lo hizo pasar a su madre y no baja la guardia pero Manolo sabe como ganarse a Jonathan y comienza hacerle flaquear. Aída demuestra una vez más que está dispuesta a todos por sus hijos y pelea como una leona para que Jonathan se quede en Esperanza Sur. Pero pierde su batalla y ve como su pequeño se va de su lado. La desesperación le embarga y recae en la bebida. Su familia y amigos se vuelcan con ella pero Aída sólo quiere olvidarse de lo patética que se siente. Sólo cuando Jonathan comprueba como es realmente su padre y vuelve a casa, Aída da carpetazo definitivo a su adicción. Aunque la felicidad de tener bajo el mismo techo le durará poco y es que tras muchas discusiones con Lorena esta también decidirá marcharse de su lado. Está harta de pelear por su independencia y decide que será mejor irse a vivir con Paz. A pesar de lo que le duela, Aída se sobrepone a ello y termina por encajar este nuevo golpe.
No será la última sorpresa que le den sus hijos y es que cuando parecía que la normalidad volvía a su vida, todo se vuelve a poner patas arriba con la vuelta de Soraya. Tras años de incomunicación la joven decide enfrentar a su madre y reencontrarse con su familia. Así Aída descubrirá que es abuela. Desde el primer momento se desvive por su nieta, con la que comparte nombre, pero se siente incapaz de perdonar a su hija. A pesar de los esfuerzos de toda la familia porque se produzca una reconciliación, la mujer no puede enterrar el hacha de guerra. Sigue muy dolida y no entiende la vuelta de su hija mayor, a la que termina por echar de allí. Pero todo encajará cuando descubre que su marido la maltrataba.
Desesperada, trata de defender a su hija como solo una madre es capaz de hacerlo. Cuando su yerno da con el paradero de su hija y trata de ponerle una mano encima, Aída se transforma en una verdadera madre coraje y mata al maltratador de su hija, consciente de las consecuencias. Prefiere enfrentarse a la ley que consentir que nadie haga daño a alguno de sus hijos. Y es que si hay algo que queda claro es que a pesar de todo, ella es una madre ejemplar que se desvive por sus hijos.
Se justifica así la marcha de Aída de la serie homónima de la que fue protagonista. Pero los guionistas se han encargado de dejar la puerta abierta para una posible reaparición futura de la que es sin duda la chacha más querida de España.
Carmen Machí encarna a la luchadora Aída. A pesar de que este ha sido el papel que más fama le ha aportado, la actriz posee una larga carrera a sus espaldas.
Esta madrileña comenzó su carrera a los 17 años cuando se subió por primera vez al escenario de un teatro de la mano de la compañía Abadía. Algunas de las obras en las que ha participado son: María Sarmiento, El mercader de Venecia, Retablo de la avaricia, 5mujeres.com, Auto o La tortuga de Darwin. 
Al mismo tiempo hizo sus incursiones en la gran pantalla con películas como: Lisa, Para pegarse un tiro o Sin vergüenza.
Intervino en series como: El botones Sacarino o Policías, en el corazón de la calle.
Fue gracias a una de sus obras de teatro, cuando Luis San Narciso la fichó para interpretar a Aída en la popular serie 7 vidas. Su personaje conectó con el público desde el principio y su personaje no tardó en ganarse un especio aparte. Así surge este spin-off que le ha permitido consagrase en la pequeña pantalla. Combinó esta con el cine interviniendo en diversos filmes entre los que podemos nombrar: Hable con ella, Descongélate, Torremolinos 73, Escuela de seducción, Un rey en La Habana, El sueño de una noche de San Juan o Lo mejor de mí.
También participó en un capítulo de la serie Lo que surja y puso su voz a un personaje de la película infantil: Locos por el surf.
Su talento le han hecho merecida ganadora de diversos premios: un Premio Ondas, un Premio ATV, tres Fotogramas de Plata, dos TP de Oro, tres Premios de la Unión de Actores y diversas nominaciones más tanto por sus papeles televisivos como por su participación en la obra teatral La tortuga de Darwin. Premios que la acreditan como una de las grandes de la interpretación y es que el enorme potencial de esta actriz no pasa desapercibido para nadie.
Tras cuatro años a la cabeza de su serie (que ha sido una de las más vistas en televisión), ha abandonado su papel para embarcarse en otros proyectos. Ha marcado historia con su personaje y no cabe duda que el público español la adora. Pero la actriz no para y ya se ha estrenado como presentadora a cargo de la última gala de los Premios Goya.
Para este año tiene pendientes de estreno un cortometraje titulado La concejala antropófaga y la película Los abrazos rotos; ambos bajo la tutela de Pedro Almodóvar y en los que compartirá pantalla con Penélope Cruz.
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