Curso del 63 – Sigue el camino de baldosas amarillas
Continúa el difícil curso del 63 para los alumnos y alumnas del San Severo. Esta semana hemos asistido a los ensayos y estreno, en única función, de “El mago de Oz”. Los alumnos han podido representar una obra de teatro y además han podido ver a sus padres y familiares.
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El día se ha iniciado como de costumbre, desperezarse, asearse y a desayunar. Nada más empezar, el primer lío. A Mario no le gusta la leche caliente, ni siquiera templada. La quiere fría y “cómo llevo cinco días pidiéndola…” monta el cirio con la prefecta, que no está por la labor de llevarse culpas ajenas y le castiga de cara a la pared “a mirar el cuadro de la costa brava” pero Mario no está de acuerdo con ser castigado por pedir leche fría. David sale en defensa de Mario y es acusado por Doña Alicia como “el defensor de las causas perdidas” y le castiga sin comida ni merienda.
Ya calentitos, la cosa continúa por esos derroteros cuando se produce el reparto de papeles para “El Mago de Oz”. A Héctor, que se considera mejor actor que muchos, no le asignan ningún papel y le destinan a preparar los decorados y el atrezo. La discusión con la profesora saca a relucir la soberbia de Héctor, que así lo reconoce, no la parece a él una mala cualidad la de ser soberbio. Afirma que se negará a participar en los decorados.
A Gema tampoco le dan ningún papel y no le gusta nada pero se resigna a su suerte.
Mario, pensando bien en lo sucedido, pide disculpas de manera espontánea a Doña Alicia por el incidente con el desayuno, después de todo ella no tiene culpa del asunto de la leche. Contenta con la petición, decide olvidar el asunto.
La comida no deja sin sobresalto a las de siempre. Sesos es el primer plato y algunas no pasan de ahí y lo tienen para la merienda. Es el caso de Gema.
En los ensayos de la obra, Joshua y Alex se pelean. Joshua estaba presumiendo de virilidad y tamaño. Alex le contestó: “dime de que presumes y te diré de que careces”. Joshua, enfadado no pudo contenerse: “a saber las trompetas que te tragas tu”. Alex se fue enfadado, declarando que para él, Joshua “está muerto”.
En la merienda, al fin Gema se come su ración de sesos, o parte de ella, con la paciencia de Doña Alicia que le da agua para beber con cada mordisco, le da pan para bajarlo.
Durante la cena, les entregan el correo. Algunos alumnos reciben hasta tres cartas. Otros ninguna. Los que han recibido noticias de sus familiares apenas pueden contener las emociones y otros lloran de manera manifiesta.
Antes de acostarse, José le pinta el culo a Alex con un rotulador. Don Ildebrando que se entera y afirma no permitir las bromas, les castiga a todos a correr subiendo y bajando escaleras.
Por la mañana, un nuevo día cargado de emociones. Para empezar, los alumnos que han tenido la gripe A y que estaban en cuarentena, se reincorporan a las clases, para alegría de todos. Pero la alegría dura poco. Silvia, en nombre de los demás, que luego no dan la cara, se levanta y exige de doña Alicia disculpas públicas porque cuando se pusieron enfermas las acusó de niñas mimadas. Craso error de Silvia, ya que no se pueden exigir disculpas por algo así, después de todo, la prefecta no es la responsable de la gripe.
El tiro le sale mal a Silvia que debe ir a ver al director y además debe pedir disculpas a Doña Alicia por el mal trago. Finalmente, es castigada a estar todo el día siguiente estudiando en el centro, sin salir al patio.
Inma, compañera en la reivindicación de Silvia, se enfada con el resto de compañeras que no se levantaron a protestar cuando lo hicieron Silvia y ella. La pelea dura buenas horas y finalmente hacen las paces.
La representación de “El Mago de Oz” es todo un éxito. Justo antes de empezar, los alumnos descubren que van a tener un público especial. Los padres, madres, hermanos, novios… Pese a este descubrimiento de última hora, la función sale bien y tras ella, unos y otros tienen permiso para reunirse por un rato. Los familiares han traído comida desde sus casas y refrescos, que los alumnos hacen desaparecer como por arte de magia. Algunos, más que comer, devoran.
Además de la comida y la bebida, algunos han llevado otras cosas, prohibidas en el San Severo, como maquillajes, tabaco, chocolatinas… Se las ingeniarán como puedan para esconder todas esas cosas. Algunos, entregan parte de ellas al prefecto, como muestra de honestidad, pero esconden el resto del botín para el futuro. Ya veremos si no serán descubiertos.
Y así, se llega al fin del cuento por este día pero Dorothy no ha regresado a casa, sigue, junto al resto de amigos, en el curso del 63.
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