Operación Triunfo: ¿Concurso o Reality?
Me había planteado hace tres semanas, no volver a hablar de este concurso, Operación Triunfo. Las cuasas para ello eran varias y se venían acumulando una encima de otra. Pero siempre hay una gota que colma el vaso y esta gota, en forma de tromba de agua, llegó cuando Risto Mejide acusó de amaño a la dirección del programa y en extensión, al resto del jurado.
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Antes de estas declacaciones de Risto Mejide, que vemos en el vídeo a continuación, ya me había hecho otras preguntas.
En su origen, Operación Triunfo era un concurso diferente, con otro espíritu. No se buscaban entonces alumnos con formación avanzada en música, cante o baile, no se requería de experiencia previa ni siquiera en el karaoke. De esa primera edición surgieron Rosa, Bisbal y Bustamante que desde luego formación previa no tenían ninguna pero sí reunían talento, humildad, grandes ganas de aprender y triunfar.
Ahora, se buscan concursantes con estudios, solfeos varios, algún instrumento en avanzado grado, clases de danza clásica… Todo suma. Pero la caza de talentos no es eso. Los talentos deben hayarse como si se buscara una rosa en medio del estiércol. Pero la rosa, tiene espinas y eso es lo que debe mejorarse en una Academia como ésta de OT, mantener la belleza y el olor de la rosa pero saber contrarrestar el peligro de las espinas.
Así las cosas en esta edición, el primero en salir fue Púa, un chaval muy joven, con talento sí pero sin formación previa. No quisieron molestarse en enseñarle, es más fácil enseñar al instruído.
Y cuando otro de los alumnos, Matías, cuyos problemas con el inglés y la afinación son ya legendarios pero con un talento superior a varios de sus compañeros juntos, era salvado semana tras semana por la audiencia e insultado, semana tras semana por ese gurú llamado Mejide, todo el mundo ponía el grito en el cielo. ¿Cómo podía seguir Matías en la Academia si no sabía nada, si era una rémora para el resto de alumnos, no mejoraba…?
Para empezar, el estilo musical de Matias no necesita del inglés, no le hace falta aprender ese idioma que no utilizará cantando flamenco. Para continuar, no todos tienen unos padres con capacidad suficiente para pagar un conservatorio, clases de danza, dicción, canto y lo que haga falta para que el niño triunfe.
Ahora que se ha ido Elías y que Risto Mejide ha erctificado, pidiendo disculpas al alumno:
Alguien se ha vuelto loco en este concurso o se trata de otra vuelta de tuerca. Yo como este individuo, contratado específicamente para subir las audiencias, puedo rectificar y quizás comience de nuevo a dedicar tiempo a este programa. Veremos.
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aunque es verdad que mejor que los “haya”; los talentos deben HALLARSE